Historia de la FIDH

Cuando nuestra historia se encuentra con la Historia con mayúscula

Para la FIDH, 100 años de historia significan 100 años de luchas, éxitos y desafíos.

Descubra nuestras fechas clave y las personalidades históricas que han marcado nuestra evolución a través de la vida de Milo.

Origen
1898
1922
1927
1944
1948
1956
Los años 1970
1989
2002
Los años 2000
Presente
Hello, I'm Milo!
Si el día de hoy soy libre de definir mis opiniones políticas, religiosas, y personales, se lo debo en gran parte a la FIDH. Les contaré la relación entre mi historia familiar y las luchas de la FIDH. Si el día de hoy soy libre de definir mis opiniones políticas, religiosas, y personales, se lo debo en gran parte a la FIDH. Les contaré la relación entre mi historia familiar y las luchas de la FIDH.

¡Hola! Me llamo Milo.

Si al día de hoy soy libre de definir mis opiniones políticas, religiosas y personales, se lo debo en gran parte a la FIDH. Les contaré la relación entre mi historia familiar y las luchas de la FIDH.

Como todas las familias, tenemos ascendientes célebres, momentos de éxito y periodos de dificultades. ¡Pero por encima de eso, contamos con grandes victorias!

Verán como al cabo de los años, después de muchas luchas, la FIDH amplió su campo de acción primero en Europa y después al resto del mundo. ¡Hoy está presente en 117 países de todos los continentes! ¡Y mi familia siempre ha acompañado su avance con orgullo!


Thumbnail of Origen

Todo comenzó en 1898.

24 años antes de la creación de la FIDH, en medio de la agitación intelectual y política del caso Dreyfus.


Dime más
Thumbnail of 1898 ES

Nacimiento de la FIDH

En 1918, concluyó el conflicto más sangriento en la historia de Europa. El continente estaba devastado. Un conflicto que marcó para siempre a toda una generación de hombres y mujeres. Quienes no murieron en el campo de batalla, regresaron con heridas visibles e invisibles, que en muchos casos serían permanentes.


Dime más
Thumbnail of 1922 ES

En 1927, la FIDH hizo un llamado a la comunidad internacional para la adopción de una Declaración Mundial de Derechos Humanos.

También se pidió la creación de una corte permanente de justicia penal internacional. Durante el periodo entreguerras, la generación de mis bisabuelos y bisabuelas se manifestaba, distribuía panfletos y organizaba congresos y eventos pacifistas. A pesar de este activismo, ya se había iniciado la caída al abismo.


Dime más
Thumbnail of 1927 ES

Desde 1940, mi familia formó parte de la resistencia.

 

La imprenta produjo sin cesar falsos documentos de identidad, se organizaron rutas de evacuación o escondites para personas judías, la resistencia se organizó y se reorganizó cada vez que la desmantelaron. En cuanto a la FIDH, se vio obligada a pasar a la clandestinidad. Muchos de sus miembros, de origen judío, se vieron forzados a exiliarse, principalmente hacia Estados Unidos, donde intentaron sin éxito crear una réplica de la FIDH.


Dime más
Thumbnail of 1944 ES

Los años de clandestinidad, miedo e incertidumbre dieron forma a la lucha de mis ascendientes que, el 10 de diciembre de 1948, asistieron a un acontecimiento histórico.

La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó finalmente la Declaración Universal de los Derechos Humanos bajo los auspicios de Eleanor Roosevelt.

¡El 10 de diciembre sigue siendo una fecha que se celebra en todo el mundo!

René Cassin, antiguo combatiente de la Resistencia y compañero de Francia Libre, es uno de los grandes artífices de esta declaración y una de las grandes figuras de la FIDH.


Dime más
Thumbnail of 1948 ES

En 1956, se lleva a cabo la primera misión de observación judicial de la FIDH, durante el proceso de Poznań, en Polonia, en la que participó mi tío abuelo. Al ser abogado, asiste y observa el proceso para informar sobre lo ocurrido.

Tanto él como las demás personas observadoras denuncian en el acto la represión de la revuelta popular por parte del régimen comunista, que disparó contra una multitud de manifestantes que reclamaban mejoras salariales.

El juicio de Poznań es representativo por varias razones. Tuvo lugar tras la revuelta de Budapest, después del periodo de desestalinización. Aunque las reformas de Kruchtev supusieron un relativo soplo de aire fresco para la ciudadanía de los países del Pacto de Varsovia, la represión de las protestas de Poznań supuso una nueva vuelta de tuerca por parte de las autoridades soviéticas. Si estas personas no hubieran asistido al juicio para contar lo ocurrido, el mundo no lo habría sabido.


Dime más
Thumbnail of 1956 ES

En el transcurso del movimiento de independencia y descolonización de África, la FIDH se amplía con la adhesión de la liga tunecina en 1978.

En los años 80, este movimiento de expansión aumentó y muchas asociaciones independientes de la FIDH decidieron sumarse a este ideal universalista. Precisamente en ese momento de efervescencia, no tardaré en nacer.


Dime más
Thumbnail of Años 70 y 80 ES

Apenas tienen noticia de la caída del muro de Berlín, en 1989, mi madre y mi padre viajan hasta allí en su automóvil.

Con la caída del muro cayó por fin el Telón de Acero: la Guerra Fría había terminado. En esos países las ONG salieron de la clandestinidad. Nacen otras organizaciones, como Memorial en Rusia –miembro de la FIDH desde 2016–, cuyo objetivo es arrojar luz sobre las innumerables víctimas del Gulag al tiempo que defiende los Derechos Humanos. En este contexto efervescente de cambio y transición, la FIDH desempeña su papel: acompaña el movimiento hacia la liberación y la apertura de estas sociedades. Mis hermanas y hermanos están descubriendo miembros de nuestra familia en todos estos países. ¡Добро пожаловать!


Dime más
Thumbnail of 1989 ES

Mi abuelo y mi abuela me contaban con frecuencia su mayor sueño: asistir a la creación de un organismo de justicia internacional que persiguiera los peores crímenes.

Esta lucha, librada por la FIDH desde 1927, se concreta al fin en 2002. Surge la Corte Penal Internacional (CPI) en la Haya, Países Bajos. Se levanta la esperanza: ¿será éste el fin de la impunidad para les autores de crímenes de guerra y de genocidio?


Thumbnail of 2002 ES

Con la creación de la Corte Penal Internacional (CPI) y la detención de Augusto Pinochet en Chile, la FIDH entra en una nueva era, la de las demandas judiciales. Las acciones judiciales demuestran que los actos tienen consecuencias. Que un delito contra los derechos humanos o contra el medio ambiente no puede quedar impune.

Cuando los tribunales nacionales de un país no pueden garantizar la independencia o la imparcialidad, el Grupo de Acción Judicial (GAJ) de la FIDH se moviliza para llevar la voz de las víctimas ante los tribunales regionales, los tribunales especiales o, en última instancia, ante la CPI.

Tal es el caso del genocidio de Rwanda en 1994 o del genocidio de los Jemeres Rojos ocurrido en Camboya entre 1975 y 1979. En estos dos casos, la FIDH continúa apoyando a las víctimas más de quince años después de los hechos para que se haga justicia.


Dime más
Thumbnail of 2000’s ES

Si algo nos ha enseñado la historia, es que la lucha por los derechos humanos se regenera de manera permanente.

Las victorias deben impulsar nuevas conquistas. No podemos dormirnos en nuestros laureles. Queda muchísimo por hacer.
Nuestra determinación es nuestra fortaleza. Con amplia conciencia de los rasgos comunes y las diferencias de nuestra humanidad, la FIDH lucha por los derechos de todas y todos en cualquier lugar. Un ideal universalista que está al centro de nuestro proyecto de federación.
La otra lección es la más importante. La acción y la solidaridad abaten la desesperación: actuar es la mejor puerta a la esperanza.


Thumbnail of Presente

1898

Todo comenzó en 1898.

24 años antes de la creación de la FIDH, en medio de la agitación intelectual y política del caso Dreyfus.

En el campo de quienes creen en la inocencia del capitán Dreyfus, se encuentran el senador Ludovic Trarieux, Victor Basch o Francis de Pressensé, que crean, junto con otras personas, la Liga Francesa de Defensa de los Derechos Humanos (LDH). El éxito es inmediato. Mis ascendientes, que tenían un marcado sentido de la justicia, se unieron a esta iniciativa sin dudarlo.

1922

Nacimiento de la FIDH

En 1918, concluyó el conflicto más sangriento en la historia de Europa. El continente estaba devastado. Un conflicto que marcó para siempre a toda una generación de hombres y mujeres. Quienes no murieron en el campo de batalla, regresaron con heridas visibles e invisibles, que en muchos casos serían permanentes.

La primera organización internacional de derechos humanos

Dos palabras resuenan en el continente: «Nunca más». Las organizaciones nacionales de derechos humanos de una veintena de países se reunieron y crearon la FIDH el 28 de mayo de 1922 en París en torno a una idea y un lema: la paz a través de los derechos humanos.

Nace así la primera gran organización internacional de derechos humanos.

 

1927

En 1927, la FIDH hizo un llamado a la comunidad internacional para la adopción de una Declaración Mundial de Derechos Humanos.

También se pidió la creación de una corte permanente de justicia penal internacional. Durante el periodo entreguerras, la generación de mis bisabuelos y bisabuelas se manifestaba, distribuía panfletos y organizaba congresos y eventos pacifistas. A pesar de este activismo, ya se había iniciado la caída al abismo.

Hacia el abismo

A finales de los años 30, el mundo se vio de nuevo envuelto en llamas y se sumió en la Segunda Guerra Mundial.

1944

Desde 1940, mi familia formó parte de la resistencia.

 

La imprenta produjo sin cesar falsos documentos de identidad, se organizaron rutas de evacuación o escondites para personas judías, la resistencia se organizó y se reorganizó cada vez que la desmantelaron. En cuanto a la FIDH, se vio obligada a pasar a la clandestinidad. Muchos de sus miembros, de origen judío, se vieron forzados a exiliarse, principalmente hacia Estados Unidos, donde intentaron sin éxito crear una réplica de la FIDH.

En enero de 1944, se produce una desgracia.

El régimen de Vichy detuvo en Caluire-et-Cuir, en la región de Lyon, al presidente de la Liga de Derechos Humanos, Victor Bach, y a su esposa Ilona, grandes figuras del movimiento, y ordenó su ejecución.

Sin embargo, esto no detuvo a mis bisabuelos y bisabuelas, al contrario. Sus actividades continuaron con una determinación diez veces mayor hasta la liberación. Un legado que sigue influyendo en el pensamiento de mi familia hasta el día de hoy.

1948

Los años de clandestinidad, miedo e incertidumbre dieron forma a la lucha de mis ascendientes que, el 10 de diciembre de 1948, asistieron a un acontecimiento histórico.

La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó finalmente la Declaración Universal de los Derechos Humanos bajo los auspicios de Eleanor Roosevelt.

¡El 10 de diciembre sigue siendo una fecha que se celebra en todo el mundo!

René Cassin, antiguo combatiente de la Resistencia y compañero de Francia Libre, es uno de los grandes artífices de esta declaración y una de las grandes figuras de la FIDH.

En 1948, la ONU aún no había cumplido tres años de vida. Sin embargo, este documento fue redactado por hombres y mujeres marcados por el desastre de la Segunda Guerra Mundial, el genocidio de la población judía, los crímenes de guerra y las masacres de civiles, y su adopción supuso un gran paso en la historia de la humanidad.

Su preámbulo establece la dignidad universal y la igualdad de derechos como fundamento de la libertad, la justicia y la paz en el mundo. Es inalienable: no se puede cambiar.

El texto consta de 30 artículos, todos extremamente sencillos.

Este documento fundacional, traducido a más de 500 idiomas, es más que nunca una fuente de inspiración para cada una de las personas que luchamos por el ejercicio universal de los derechos humanos. Desgraciadamente, se incumple cada día en todo el mundo, a manos de todos los Estados.

Haga clic aquí para consultar este texto fundamental.

1956

En 1956, se lleva a cabo la primera misión de observación judicial de la FIDH, durante el proceso de Poznań, en Polonia, en la que participó mi tío abuelo. Al ser abogado, asiste y observa el proceso para informar sobre lo ocurrido.

Tanto él como las demás personas observadoras denuncian en el acto la represión de la revuelta popular por parte del régimen comunista, que disparó contra una multitud de manifestantes que reclamaban mejoras salariales.

El juicio de Poznań es representativo por varias razones. Tuvo lugar tras la revuelta de Budapest, después del periodo de desestalinización. Aunque las reformas de Kruchtev supusieron un relativo soplo de aire fresco para la ciudadanía de los países del Pacto de Varsovia, la represión de las protestas de Poznań supuso una nueva vuelta de tuerca por parte de las autoridades soviéticas. Si estas personas no hubieran asistido al juicio para contar lo ocurrido, el mundo no lo habría sabido.

En los años 60 y 70, mi familia participó en las primeras grandes misiones de la FIDH. Desde América Latina hasta Grecia, las grandes causas no faltaban. Las terribles dictaduras militares masacran, torturan y encarcelan impunemente.

La FIDH estuvo presente para observar, documentar, investigar y seguir los juicios, algo que se ha convertido en su distintivo. En París, donde conviven personas exiliadas griegas, chilenas y húngaras, mi madre de Salónica (mi nombre, Milo, le debe mucho a mi madre) y mi padre, que proviene de una tradición familiar humanista, se conocieron durante las manifestaciones para denunciar el golpe de Estado de Praga.

Los años 1970

En el transcurso del movimiento de independencia y descolonización de África, la FIDH se amplía con la adhesión de la liga tunecina en 1978.

En los años 80, este movimiento de expansión aumentó y muchas asociaciones independientes de la FIDH decidieron sumarse a este ideal universalista. Precisamente en ese momento de efervescencia, no tardaré en nacer.

La hora de la incidencia política

Mi padre y mi madre, miembros activos del voluntariado de la Federación, tienen una convicción: los informes del trabajo de documentación de la FIDH deben llegar hasta los despachos de las autoridades mundiales. Alguien los tiene que leer para lograr cambios concretos en favor de las víctimas de las violaciones. Está surgiendo un nuevo mecanismo de actuación en la FIDH, que pronto se llamará advocacy o incidencia política: abogar por la causa de los derechos humanos y denunciar ante las principales instituciones internacionales las violaciones que se observan en todo el mundo. Desde entonces, la FIDH pasa a ser reconocida como un interlocutor serio de la ONU, la UNESCO, el Consejo de Europa o la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos.

1989

Apenas tienen noticia de la caída del muro de Berlín, en 1989, mi madre y mi padre viajan hasta allí en su automóvil.

Con la caída del muro cayó por fin el Telón de Acero: la Guerra Fría había terminado. En esos países las ONG salieron de la clandestinidad. Nacen otras organizaciones, como Memorial en Rusia –miembro de la FIDH desde 2016–, cuyo objetivo es arrojar luz sobre las innumerables víctimas del Gulag al tiempo que defiende los Derechos Humanos. En este contexto efervescente de cambio y transición, la FIDH desempeña su papel: acompaña el movimiento hacia la liberación y la apertura de estas sociedades. Mis hermanas y hermanos están descubriendo miembros de nuestra familia en todos estos países. ¡Добро пожаловать!

Alertar al mundo

Unos meses antes del estallido del genocidio en Ruanda, en abril de 1994, la FIDH lleva a cabo una misión de investigación en el país y regresa con un informe que anuncia el genocidio. Fue el mismo activismo que se llevó a cabo ante las guerras de los Balcanes. En los años 90, la FIDH alertó al mundo.

Los años 2000

Con la creación de la Corte Penal Internacional (CPI) y la detención de Augusto Pinochet en Chile, la FIDH entra en una nueva era, la de las demandas judiciales. Las acciones judiciales demuestran que los actos tienen consecuencias. Que un delito contra los derechos humanos o contra el medio ambiente no puede quedar impune.

Cuando los tribunales nacionales de un país no pueden garantizar la independencia o la imparcialidad, el Grupo de Acción Judicial (GAJ) de la FIDH se moviliza para llevar la voz de las víctimas ante los tribunales regionales, los tribunales especiales o, en última instancia, ante la CPI.

Tal es el caso del genocidio de Rwanda en 1994 o del genocidio de los Jemeres Rojos ocurrido en Camboya entre 1975 y 1979. En estos dos casos, la FIDH continúa apoyando a las víctimas más de quince años después de los hechos para que se haga justicia.

La era de la justicia internacional

Como estudiante de abogacía, hice prácticas en el equipo de la FIDH que apoyó a 20 partes civiles camboyanas residentes en Francia ante el tribunal especial creado en Phnom Penh en julio de 2006. Cuando, en 2014, dos de los principales líderes del Jemer Rojo fueron condenados a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad, sentí una inmensa alegría y comprendí el poder de la ley. También entiendo la paciente persistencia de la FIDH.

Rwanda, Camboya, Augusto Pinochet en Chile: desde estos primeros casos emblemáticos, la FIDH nunca ha dejado de estar al lado de las víctimas de crímenes graves. La guerra en Siria es un nuevo horror. La FIDH, junto con su organización miembro, el Centro Sirio para los Medios de Comunicación y la Libertad de Expresión (SCM), trabaja desde 2012 para iniciar procedimientos judiciales contra los criminales de todos los bandos que han actuado en Siria. Contra los yihadistas extranjeros que han reducido a las mujeres, niñas y niños yazidíes a la esclavitud sexual. Contra el régimen de Bashar El Assad que encarcela, tortura y ejecuta. Contra los mercenarios rusos de las unidades Wagner enviados por Vladimir Putin a Siria para cometer crímenes atroces. La FIDH investiga, documenta y denuncia.

Aunque la FIDH lleva varios años denunciando la deriva autoritaria de Vladimir Putin en Rusia, la guerra en Ucrania, que entra en una fase de agresión directa e intensa en febrero de 2022, moviliza a la Federación. También en este caso, como en los últimos 100 años, se trata de apoyar a quienes ven cómo se les deniegan sus derechos humanos. Participar en el esfuerzo de documentar los crímenes y masacres cometidos, porque pronto –y la FIDH se encargará de ello– los autores de estas masacres tendrán que responder por ellas.

Como abogado penalista, me dedicaré a ello y seguiré transmitiendo a mi familia la misma sed de justicia e igualdad que corre por nuestras venas y por las venas de quienes hoy forman la FIDH.